Empezando la conversación  |  Ideas para romper el hielo

Muchas veces lo más difícil es empezar - sobre todo una conversación.

Lo más importante es conocer lo mejor posible a la persona con quien vamos a hablar: procuremos saber su edad aproximada, sus gustos, su ocupación. En general, la norma es que mientras más sepamos, mejor.

Casi siempre, a una persona de más de 45 o 50 años conviene tratarla de usted: señora Carolina, don Rafael (a veces el tuteo puede ser ofensivo, y no queremos correr ese riesgo).

Saber algo de los intereses o de la personalidad del posible cliente también nos puede ayudar para decidir por dónde hacer la propuesta:

-¿Sabías (o sabía) que estoy vendiendo productos super sanos a precios preferenciales? Tenemos pollos sin marinar, salmones criados sin antibióticos, carnes, frutas y verduras frescas y un montón de cosas más.

-Te llamaba para ofrecerte productos especiales para personas con alergias, pensé que te podía interesar.

-Tengo carnes seleccionadas de calidad gourmet, y te la puedo mandar a tu casa, ¿te tinca?

-Hola, ¿te gusta el pollo? Te pregunto porque tengo el más sano de Chile, y lo puedo vender a precio super especial.

Como ves, es necesario aplicar tu criterio para decidir cuál es la apertura más apropiada en cada caso. Y para poder decir eso, mientras más sepas de la persona con que estás hablando, mejor.

 

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